Relato de un viaje al TIBET
China hizo valer su poderío militar e invadió Tibet reclamándolo como una
provincia más de China.
El resto del mundo estaba muy ocupado con la Guerra Fría, y Tibet no era un
lugar estratégico ni disponía de recursos naturales como petróleo, así que miró
para otro lado.
Por suerte Internet es un medio de expresión que puede saltar muchas barreras,
y hay varias webs muy interesantes a las que puedes acceder (fuera de China,
desde aquí están censuradas), como la web del Gobierno Tibetano en el exilio, y
varias organizaciones como Free Tibet, Tibet.org, y Freetibet.net.
Os cuento todo esto porque he estado muy cerca de Shangri-La, o lo que los
chinos han llamado Shangri-La, que es un nombre muy usado por aquí, incluso una
cadena de hoteles de lujo tiene ese nombre.
Los chinos están empezando a saber usar el marketing, y han convertido la
ciudad de Zhongdian, a 4.000 metros de altura en la provincia de Yunnan, en
Shangri-La, poniéndole hasta el nombre al aeropuerto.
Cuando terminé mi trekking del Salto del Tigre pensé en ir, pero el frío que
hace en esta época a 4000 metros y mi experiencia personal en marketing me
convencieron de que era mejor quedarme con la idílica imagen de la película, y
no decepcionarme, ya que varios viajeros que había conocido en el trekking que
venían de allí me dijeron que Zhongdian no tenía nada especial.
En todo caso Yunnan es una de las provincias con más encanto de China, no
porque lo diga yo, que poco he podido ver en mes y medio, sino por lo que me
cuentan muchos extranjeros que viven en China.
La mayoría son profesores de idiomas, que estaban de vacaciones por el año
nuevo chino, y aprovechaban las 2 semanas para viajar por China.
Hasta he conocido a una española de Segovia que era profesora de español en
Shenzhen.
Decidí desandar mi camino hacia Lijiang y Dali, y después de mis ajetreadas
jornadas en Lijiang despidiendo el año del mono y recibiendo el del Gallo, Dalí
era el enclave perfecto para relajarme, sin duda el Shangri-La de los
mochileros, que con un presupuesto diario de 5 dólares, 4 euros, pueden dormir,
hacer 3 comidas al día, y hasta tomarse 2 cervecitas.
No imagineis nada sórdido, sucio ni decadente; estaba alojado en el hostal MCA,
tenía una cama de matrimonio en un dormitorio común con mucha luz, con jardines,
piscina, internet y lavandería gratis.
El único pero es que el baño estaba a 30 metros casi en la calle, de hecho
estaba en el parking de coches, y la ducha en el otro extremo del hotel, pero
pagaba, 1,5$.
Por las mañanas desayunaba unos deliciosos noodles a-través-del-puente (abajo
os cuento el por qué del nombre), o una enorme tortilla francesa con verduras
por 1$.
Por la tarde tomaba un linner (como soy así de imaginativo, si los ingleses
inventaron el brunch, apócope de breakfast y lunch, yo he inventado el linner,
apócope de lunch y dinner, es decir, que a las 6 de la tarde hacía mi segunda y
última comida del día, por 1,5$, y aún me quedaba 1$ para tomar 2 cervezas de
2/3 de litro cada una.
¿Actividades extra-escolares en Dali?. Las que quieras.
Dali tiene un precioso lago, el Erhai, y una hermosísima montaña, el
Diancangshan, de 4.100 metros (Dali está a casi 2.000), que tiene varios
trekkings recomendados.
Uno de ellos al templo Zhonghe a 2.500 metros, que estaba a tope de gente el
día que fui, supongo que la gente estaba cumpliendo promesas de año nuevo.
Hay varias maneras de llegar al templo, cuanto más cara menos interesante en mi
opinión, ya que han puesto un teleférico que te lleva desde Dalí hasta el templo
en unos minutos por 5€.
La segunda opción es a caballo, por senderos de montaña bastante empinados.
Aquí el precio depende de tu capacidad de regateo, en época alta los jinetes
"no se bajan del burro" con los precios.
La forma que yo elegí, subir la montaña primero a través de campos de cultivo,
luego por sendas paralelas a la de los caballos, que se cruzaban de vez en
cuando, y la última parte casi escalando por donde iba el teleférico, era
evidentemente la más barata, salvo que me hubiera caído en la subida y roto la
crisma.
Con el cielo mejor ganado que los que iban en teleférico, entré en el templo,
que olía a incienso por la cantidad de ofrendas y varitas que colocaban los
fieles, y echaban billetes en un cuenco de barro lleno de agua, no sé si para
purificar el dinero.
Todo lo respetuosos que eran en el interior contrastaba con la a
terraza/mirador del exterior, hecha un estercolero, con restos de comidas,
envases, latas y botellas tiradas en el suelo.
Los chiringuitos tenían a la vista las verduras expuestas para que eligieras y
te las prepararan en el momento.
Era tentador, pero el lugar estaba tan sucio que me fui sin comer nada.
La bajada fue bastante más rápida que la subida, y llevo el polvo rojo del
camino todavía adherido a las botas, la ropa y algunas partes del cuerpo a pesar
de las varias duchas que me he dado desde entonces.
Los mercados fuera de la ruta turística también son muy recomendables en Dali,
un mundo en miniatura donde se compra y vende de todo.
Dali tiene 3 pagodas de la dinastía Tang, que destacan sobre el resto de la
ciudad, que no tiene edificios de más de 3 plantas.
La principal se alza a casi 70 metros, y como en Lijiang, por algunas calles
corren riachuelos de agua fresca y limpia.
La ciudad conserva también parte de las murallas de la ciudad, y las cuatro
puertas de acceso, cada una orientada a un punto cardinal.
Mi hostal estaba cerca de la puerta Sur, que de noche iluminaban con colores
bastante kitch, verdes, rosas.
Dali se convirtió en el Shangri-La de los mochileros en los 80, supongo que era
un lugar perfecto para relajarse después de un largo y frío viaje por los
Himalayas viniendo del norte, o para recuperarse, viniendo del sur, de las duras
condiciones de viaje en países como Myanmar, Laos, Camboya y Vietnam, atenazados
por regímenes comunistas que aún hoy conservan muchas maneras de los viejos
tiempos.
Ya os contaré cuando toque el tema de visados más adelante (habrá un "premio"
Vagamundos al país con la política de visados más delirante, y la competencia es
dura).
Dali también es conocido como el Paraiso de las mariposas, con 164 especies de
9 familias clasificadas, como la "cintura de jade", pero eso no lo pude
comprobar, ya que era invierno, y la temperatura no daba para muchos vuelos
Dali es hogar para la minoría Bai, con casi 2 millones de habitantes (no deja
de tener gracia que seas minoría con 2 millones de personas).
Más de la mitad hablan el idioma Bai y visten tradicionalmente, las mujeres con
pantalones blancos, bordados de colores muy elaborados, y blusas y tocados
realmente espectaculares.
He dejado para el final del relato mi estancia en la capital de Yunnan, Kunming,
que como ciudad es una más de las cientos de ciudades chinas que han crecido
enormemente en los ultimos años.
Es lugar de paso obligado para ir por carretera a Dali, Lijiang, Garganta del
Salto del tigre y Shangri-La y de espera también obligada por el visado para los
que vamos hacia Vietnam.
Lo que tiene de especial Kunming y en general Yunnan, es su exquisitez
gastronómica, la comida es picante y a veces agridulce (he probado el pollo con
papaya verde, delicioso).
Por la calle venden fresas, frutas de todo tipo, y medias piñas peladas a las
que les sacan los ojos con un aparatito especial que las deja como un coladero,
insertadas en un palito como si fueran un helado, que cuestan 1 yuan.
Hay especialidades como el queso de cabra y el café de Yunnan, que me supo a
gloria después de un mes tomando sólo té, y sobre todo los noodles-a-través-del-puente,
cuyo nombre está asociado a una leyenda.
Un estudiante a oposiciones se aisló, para estudiar más tranquilamente, en una
isla que estaba conectada con tierra por un largo puente.
Su esposa le llevaba la comida todos los días cruzando el puente, pero en el
invierno llegaba invariablemente fría.
La esposa descubrió que cuando cocía una gallina en caldo, dejaba una capa de
grasa en la parte superior, y ésta impedía que se enfriara el caldo. A partir de
entonces llevaba el caldo a su marido, y los ingredientes sin cocinar aparte,
que cocía en el caldo en cuanto llegaba a la isla.
Efectivamente, así se preparan los noodles-a-través-del-puente, te traen un
enorme cuenco con un caldo de pollo, y los ingredientes, que son verduras,
jamón, tocino, queso, huevos de codorniz, etcétera, y un bol con tallarines
crudos, que tu mismo pones en el cuenco de caldo, y en unos segundos todo está
cocido y dispuesto para ser degustado.
En Kunming hay una comunidad musulmana bastante grande, que tiene varias
mezquitas diseminadas por la ciudad.
Kunming siempre ha estado en las rutas comerciales de Asia, y donde hay
comercio, siempre habrá un árabe.
Los mercados de Kunming son como un cambio de dimensión, ya que al lado del
edificio más moderno, te metes por una callejuela y ves todo tipo de productos.
Me hicieron mucha gracia unos muñecos con cara de sátiros que tenían un enorme
pene.
No sé si es tradicional, el típico producto hecho para turistas, o que estaban
promocionando la viagra natural que se vende por aquí.
La atracción principal de Kunming está a 120 kilómetros, el llamado bosque de
piedra.
Se llega en poco más de una hora por una autopista que te deja en la puerta del
bosque.
Es un área inmensa de 400 km2 que tiene 2 bosques, el grande y el pequeño,
lagos, cuevas y otras áreas escénicas.
A los chinos les encanta, y hay decenas, si no centenas de grupos pululando por
entre los pináculos; en algunas zonas se producen verdaderos embotellamientos.
Hay vendedores de todo tipo y por unos pocos yuanes te puedes vestir con trajes
tradicionales de las diferentes etnias, algo que hace mucha gente, además de
comprar piedras talladas, instrumentos musicales, batiks y montones de souvenirs.
No sé si es que los chinos han descubierto el turismo hace poco, o
sencillamente no podían viajar antes, porque lo toman con un entusiasmo
arrebatador.
Los Ohhhhhh, Ahhhhhh, y todo tipo de expresiones en voz alta cuando ven algo
especial son muy graciosos.
Los guías también van vestidos con ropas tradicionales, no sé si
correspondientes a su etnia, o sencillamente a modo de uniforme para que los
turistas les hagan fotos (bueno, y los no turistas, que a mí me encanta hacer
fotografías de la gente con vestimentas ancestrales).
La entrada es muy cara, 80 yuanes u 8 euros, pero realmente vale la pena,
porque si te alejas de las zonas más frecuentadas, puedes estar en algunos
lugares absolutamente sólo donde escuchar los pájaros y la naturaleza nada más.
Creo que es la primera veces que he tenido esta sensación en las 7 semanas que
llevo viajando por China, porque hasta en el trekking del salto del tigre oías
los coches de la carretera, un desprendimiento de piedras o la televisión de
algún vecino.
Entre las figuras más famosas está una tortuga de 1000 años de edad, un
elefante, una flor de loto y otras muchas que ya dependen de la imaginación de
cada uno.
Uno que me impresionó especialmente fue la prisión de piedra, porque te vas
metiendo por laberintos y pasadizos cada vez más cerrados, donde tienes que
contorsionar tu cuerpo para pasar, y al final te encuentras en un claro rodeado
de altísimos pináculos, que por suerte tenían una salida, la misma por la que
había entrado.
La leyenda dice que los dioses aplastaron una montaña para que las parejas
pudieran encontrar lugares donde intimar, aunque ahora lo veo difícil con los
grupos siguiendo a la guía con la banderita o el paraguas de colores, y más
ahora que sólo pueden tener un hijo por pareja en China.
En la ruta hay varios pabellones con vista panorámica sobre el bosque de
piedra, que no alcanzas a abarcar con la vista.
www.viajeros.com
www.vuelosbaratosweb.com
www.vuelosbaratosnet.com